Hay casos en los que el desdoblamiento está determinado por las constituciones provinciales. Es lo que ocurre en Mendoza, Santa Fe y Chaco -las tres gobernadas por el radicalismo- y también en Tierra del Fuego. El gobernador cordobés Martín Llaryora, el santafesino Maximiliano Pullaro y el entrerriano Rogelio Frigerio, coincidieron este martes en un encuentro de la Región Centro. De los tres, Frigerio es quien mantiene mayor sintonía con la Casa Rosada y, en principio, acompañará toda su estrategia: instruirá a sus legisladores para votar la eliminación de las PASO y luego convocará las elecciones entrerrianas junto con las nacionales de octubre, posiblemente con listas con LLA, como ya ocurrió el año pasado. En cambio, tanto Llaryora como Pullaro -que buscarán la reelección en el segundo y el tercer distrito electoral del país, respectivamente- podrían convocar a votar el mismo domingo, probablemente a comienzos de junio.
En el peronismo cordobés explicaban que la intención de Llaryora era evitar que el gobierno de Milei concentre toda su atención en su contra, respaldando a un candidato propio, como Gabriel Bornoroni, o a un aliado, como Luis Juez. Si los comicios cordobeses coincidían con los de otros distritos, la Casa Rosada debería repartir recursos políticos y de campaña. Incluso, en algún momento se evaluó la posibilidad de un "superdomingo electoral" a mitad de año, en el que confluyeran las elecciones de los gobernadores de lo que alguna vez fue Cambiemos. Sin embargo, esa hipótesis comenzó a perder fuerza después de la llegada de Santilli -un viejo conocido de todos ellos- a la Jefatura de Gabinete. Ahora, en esos sectores consideran más probable coordinar una estrategia con la Casa Rosada, aunque eso no implique necesariamente unificar los comicios con la elección nacional.
Un dato a tener en cuenta es que en 2027, por primera vez, la elección presidencial se realizará con el sistema de Boleta Única de Papel (BUP), lo que obliga a utilizar urnas separadas para las categorías nacionales y provinciales, aun cuando se vote el mismo día. Ese factor fue determinante para que, en las legislativas de 2025, Axel Kicillof decidiera adelantar a septiembre los comicios bonaerenses al considerar impracticable combinar dos mecanismos distintos en la provincia. La decisión generó una dura disputa con el sector de Cristina Kirchner, que impulsaba la unificación con las elecciones nacionales de octubre.
Esta vez, sin embargo, Kicillof todavía no resolvió qué hará el año próximo en Buenos Aires, un distrito clave que concentra el 37% del padrón nacional. La legislación bonaerense establece que las PASO deben realizarse en agosto junto con las nacionales, por lo que en La Plata también esperan conocer si el Gobierno consigue eliminarlas o suspenderlas. Pero esa no será la única variable. El gobernador tampoco definió qué estrategia favorece mejor sus aspiraciones presidenciales: llegar fortalecido a la discusión nacional después de una victoria propia en la provincia o apostar a una gran movilización del peronismo en simultáneo con la elección presidencial. La decisión que tome podría terminar condicionando buena parte del tablero electoral de 2027.