Tras los despidos que se realizaron a principios de mes, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) expresó su preocupación por el sistema científico nacional y, en particular, por el desarrollo nuclear que “representa una política de Estado vinculada, directamente, con la soberanía científica, tecnológica y energética”. Desde el CIN recordaron que la CNEA y las universidades públicas tienen una relación histórica, ya que comparten espacios y miles de estudiantes realizan parte de sus formaciones allí.
Antes de esta reestructuración, la CNEA ya se encontraba paralizada casi por completo. Ahora, el futuro de la institución es cada vez más incierto y preocupa la falta de sus servicios vitales para la población. Los reactores nucleares con los que trabaja la CNEA tienen diversos usos: desde las quimioterapias, hasta el servicio de luz eléctrica, controles para la alimentación a nivel nacional, control de plagas y cuidado del ambiente, entre otras cosas que a este paso la Argentina dejará de tener.
Rodolfo Sánchez, investigador en el departamento de Materiales Magnéticos, determinó que El gobierno nacional y la administración de la CNEA “no recibe a los trabajadores ni dialoga con los sindicatos, dicen que sobra gente y ellos han nombrado casi una treintena de personajes sin calificación para tareas en el sector con el único “mérito” de ser cercanos al gobierno”
Para Sánchez, esta reestructuración no perjudica por sí misma la funcionalidad de la CNEA, que “ya está grave e intencionalmente afectada por el conjunto de acciones diarias por parte de la administración”, sino que se trata continuar con la expulsión del personal formado y altamente capacitado porque “la intención del gobierno de Milei es vaciar la CNEA en particular y todo el sistema científico tecnológico nacional”.