La estrategia de Mendoza se basa en la centralización de los procesos administrativos: el Reforsal unifica criterios de facturación, mejora la identificación de prestaciones y reduce demoras en los reclamos a las financiadoras de salud. A través de la Resolución N° 946, el Ministerio de Salud habilitó un esquema de colaboración entre los efectores sanitarios y el Reforsal, con el objetivo de estandarizar procesos, mejorar la calidad de los registros y acelerar la transformación digital del sistema.
El ministro de Salud mendocino, Rodolfo Montero, explicó que el diagnóstico inicial reveló que gran parte de los recursos que el sistema público dejaba de recuperar no se perdía por limitaciones legales, sino por falencias operativas: problemas en la carga de datos, documentación incompleta, procedimientos distintos entre establecimientos y dificultades para realizar un seguimiento eficiente. "Antes se cobraba muy poco", reconoció Montero. "Decidimos tener un sistema único de cobro, que simplifica el proceso y las deudas se puedan cobrar de manera efectiva y rápida".
Los recursos obtenidos mediante este esquema son reinvertidos en el sistema sanitario provincial, ya que una parte regresa a los efectores de salud para la compra de insumos y mejoras operativas, mientras que otra porción se destina a equipamiento e infraestructura.