Una de las últimas muestras de una combinación de esos sectores se dio la semana pasada en el cierre del primer congreso de la Secretaría de las Mujeres del PJ de la provincia de Buenos Aires, que dejó una foto política de cara a las discusiones que vienen entre la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, y el gobernador Kicillof. La jefa comunal ya dejó ver sus intenciones de pelear por la gobernación en 2027 y se incorporó a la Liga de Intendentes, en tanto que el mandatario provincial busca engrosar musculatura política para la campaña hacia la Casa Rosada.
“Estamos construyendo este congreso que se llama Unidas Triunfaremos y nos ponemos al servicio, señor gobernador, de la unidad del peronismo, de todo lo que se necesita construir. Acá están las mujeres de pie para reconstruir una Argentina que nos incluya a todos y a todas”, dijo Fernández.
La respuesta de Kicillof que “la tarea que tenemos es que en 2027 en la Casa Rosada vuelvan a estar el peronismo y el campo popular” y señaló: “Ante estos proyectos de crueldad y deshumanización que tratan de instalar en nuestro continente, hay una palanca de resistencia que tiene un lugar protagónico: a la cabeza las mujeres. Cuando hay crisis, recae especialmente sobre las compañeras. Pero también pasa cuando hay lucha, movilización, disputa, cuando hay que poner el cuerpo, ahí están las mujeres”.