La edad también aparece como un factor de preocupación para quienes quedaron fuera de la empresa. La mayoría de los trabajadores desvinculados tendría entre 40 y 45 años, mientras que el empleado de mayor edad alcanzaría los 62 años. La salida del mercado laboral formal representa así una dificultad adicional para personas con una larga experiencia en la actividad industrial.
El recorte también encendió interrogantes sobre la continuidad de la producción. Si bien por el momento la planta mantendría una guardia mínima, existe preocupación entre los trabajadores ante la posibilidad de que la falta de recuperación de la demanda derive en nuevas complicaciones para la compañía.
Efecto dominó en la industria del mueble: el desplome alcanza a otras firmas
El caso se inscribe, además, en un escenario complejo para otras firmas vinculadas con la fabricación de placas. Entre algunas de ellas aparece Fiplasto, que posee establecimientos industriales en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe y también atraviesa muchas dificultades dentro de un contexto de menor actividad del sector.