Hasta hoy, YPF era el accionista mayoritario de Metrogas, con una participación del 70% a través de Gas Argentina S.A. (GASA), una compañía controlada por la petrolera estatal. Uno de los principales factores que han influido en la decisión de YPF es la necesidad de ajustarse a las normativas vigentes, que restringen la integración vertical de compañías energéticas en diferentes etapas del proceso de producción y distribución. Estas leyes reguladoras buscan evitar que una misma empresa controle múltiples fases de la cadena de valor del gas, un marco regulatorio que afecta directamente la relación entre YPF y Metrogas. Las políticas regulatorias y las presiones para fomentar un mercado gasífero competitivo motivaron a YPF a avanzar en la venta de su participación accionaria.
Además de la presión normativa, YPF ya señaló en distintas oportunidades la importancia de reorientar sus recursos y concentrarse en el sector del petróleo y gas no convencional, especialmente en la región de Vaca Muerta, una de las mayores reservas de shale en el mundo. El yacimiento se convirtió en un eje clave de la estrategia de YPF, que busca optimizar su producción de hidrocarburos no convencionales y consolidarse como líder en el mercado energético latinoamericano.