Si bien el casi millón de trabajadores que se queda sin su contraprestación le da una centralidad particular al tema, también es cierto que este es un capítulo más del ajuste de la Casa Rosada a los derechos sociales: salarios estatales, universidades, hospitales y un largo etcétera. Con todo, el bloque de los “programas sociales” o prestaciones ha sido uno de los preferidos para la motosierra.
Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), en los primeros 26 meses del gobierno de Milei, el ajuste alcanzó a casi 10 puntos del PBI. El 16,3% del recorte total estuvo relacionado con programas sociales. En los cálculos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la asistencia social en general sufrió un recorte de poco más del 73% entre 2024 y 2025.
El gobierno nacional se jacta del aumento de la Asignación Universal por Hijo, que sí subió por encima de la inflación, como un ejemplo contrario a esta tendencia. El único. No obstante, el cobro de la AUH más su complemento, la Tarjeta Alimentar, alcanza los $ 192.928 mensuales (hay un 20% de la AUH que se deposita posteriormente), monto que no llega a cubrir una Canasta Básica Alimentaria para un adulto equivalente ($ 223.253) y apenas representa el 28% de la Canasta Básica Total ($ 689.852).