La mayor preocupación entre los especialistas y funcionarios radica en la drástica reducción del vademécum. Mientras que hasta ahora el plan distribuía 79 presentaciones de fármacos esenciales, el nuevo esquema – denominado por el Gobierno como una “nueva línea de cuidado” – se centraría casi exclusivamente en enfermedades cardiovasculares, incluyendo apenas tres medicamentos.
Las voces de las provincias no tardaron en manifestar su inquietud. La ministra de Salud de Tierra del Fuego, Judit Di Giglio, calificó la situación como “un día muy triste” por tratarse de una política pública que ha trascendido a distintos gobiernos. Según Di Giglio, al consultar sobre los motivos de estos cambios, la respuesta de las autoridades nacionales fue que se trata de una “cuestión meramente presupuestaria”.
El manejo de la información por parte del Ministerio de Salud nacional también generó polémica. El portal especializado Pharmabiz reportó lo que definió como un “avance y retroceso” comunicativo. El lunes 30 de marzo, la cartera sanitaria publicó un comunicado con detalles precisos sobre el nuevo plan, mencionando que menos del 10% de los centros reportaba el uso de insumos, pero dicho documento fue eliminado pocos días después.
En su lugar, el Ministerio difundió un nuevo texto (actualmente vigente) que utiliza términos más ambiguos, indicando que la estrategia hará foco en el “fortalecimiento del rol jurisdiccional”. Para los sectores críticos, esto representa una forma de delegar la responsabilidad del financiamiento y la gestión de medicamentos en las provincias en un contexto de recorte de fondos nacionales.