Capitanich brindó un encendido discurso en el que cuestionó duramente el modelo económico del presidente Javier Milei, al que calificó de “profundizador de la pobreza”. Señaló el aumento del desempleo, la caída del comercio, el cierre de industrias textiles y la crisis de las economías regionales. Además, hizo hincapié en la difícil situación de los jubilados, con ingresos congelados y pérdida de beneficios en medicamentos.
El exgobernador contrastó esta realidad con los gobiernos justicialistas anteriores, destacando que con un Estado presente fue posible concretar escuelas, hospitales, viviendas, rutas, acueductos, cloacas, centros de salud y obras de infraestructura eléctrica y urbana.
“Los días más felices fueron peronistas”, recordó Capitanich citando el histórico abrazo entre Perón y Balbín como ejemplo de cooperación política. Y agregó con firmeza: “Al peronismo no lo van a destruir nunca”.
En el cierre, llamó a los distintos sectores a buscar consensos y a acompañar con el voto para lograr una contundente victoria el próximo 26 de octubre, con la convicción de que “no hay que acostumbrarse a las injusticias”.