Más allá de no haber podido rendir en plenitud, la presencia de Paredes en ese partido aumenta el entusiasmo para que el martes pueda saltar al campo de juego con tan solo 11 días de recuperación (los médicos recomiendan 21). La idea es observar su evolución con el correr de los días.
El principal riesgo es que se resienta de la lesión y volver a foja cero en un momento clave del semestre, con muchos y decisivos compromisos. Sin embargo, si solo se pensara en la Copa Sudamericana y en caso de clasificar a la final, el mediocampista tendría un mes entero antes del decisivo duelo.
Los otros objetivos de Boca para el cierre del año son el Torneo Clausura, la tabla anual y la Copa Argentina. En el medio se jugará el Superclásico en la Bombonera y hasta existe la chance de disputar el Trofeo de Campeones, si los dirigidos por Rodolfo Arruabarrena se imponen en los playoffs de la Liga Profesional.
Los plazos lógicos apuntarían a una reaparición frente a River, el 1º de noviembre, pero la caída en la ida de las semifinales contra Vasco da Gama alteraron los planes. Si se decide arriesgarlo -y que de mínima juegue con una molestia a cuestas- se definirá cerca de la hora del partido.