Ahora todo depende de si hay o no hay PASO. En la Rosada aseguran que “se destrabó en el Senado”. El jefe de Gabinete cree que sale y asegura que cuenta con los gobernadores peronistas: el tucumano Osvaldo Jaldo, el catamarqueño Raúl Jalil y el salteño Gustavo Sáenz dieron el sí.
Sin Paso todo cambia. Kicillof cree que tendrá tanta distancia con el resto que terminarán apoyándolo sin entregar mucho a cambio. Cristina piensa en una elección de cuartos, con dos peronistas y dos candidatos de derecha. Tal vez sean más.
Difícilmente Patricia Bullrich deje pasar la posibilidad. Victoria Villarruel anunció que va a jugar. El Peronismo siempre tiene la posibilidad de ir a una interna, pero se arriesga a que sea una guerra y mostrarse, otra vez, caótico. Por otro lado, sin interna, no se dirime liderazgo y, aun ganando Kicillof, la sombra de Cristina será una amenaza para su probable gobierno. Por ahora, todo depende del presidente y de los argentinos, que tendrán que elegir entre consumir poco con baja inflación o arriesgarse a la vuelta de las constantes subas de precios, pero con la expectativa de llegar a fin de mes.