Por su parte, Karina Milei está convencida de que el peronismo llegará con tensiones internas al proceso electoral. En ese esquema también ubica la eliminación de las PASO como una herramienta que impediría resolver esas diferencias mediante una primaria. En el oficialismo observan "amagues" entre los distintos sectores y creen que algunos dirigentes impulsan públicamente una candidatura propia mientras, en el fondo, buscan que sea Kicillof quien termine encabezando la propuesta presidencial.
En la Casa Rosada también interpretan algunos gestos de Cristina Kirchner hacia el gobernador como una forma de presión política. "CFK lo torea a Kicillof", aseguran puertas adentro, donde comparan esa estrategia con los movimientos que en otros momentos realizó Mauricio Macri al instalar distintos nombres dentro de su espacio.
La lectura final que hacen en el Gobierno se resume en una idea que, aseguran, atraviesa buena parte del oficialismo. En Balcarce 50 creen que, entre la presión de Cristina Kirchner y el peso de los intendentes, el gobernador podría terminar inclinándose por ese camino, un escenario que consideran el más conveniente para la estrategia electoral libertaria.