Fuentes del sector explicaron que el nuevo incremento en el precio de las garrafas no responde únicamente a decisiones comerciales locales, sino que está vinculado a una serie de variables nacionales e internacionales que vienen presionando sobre toda la cadena de producción y distribución del Gas Licuado de Petróleo (GLP).
Uno de los factores más importantes fue el reciente aumento cercano al 14 por ciento en la cotización internacional del butano, uno de los principales componentes utilizados en la elaboración del gas envasado. Este incremento impactó directamente en los costos de reposición que afrontan las distribuidoras y fraccionadoras del país.
A su vez, el sector viene registrando una tendencia alcista sostenida desde el inicio del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, que alteró los mercados energéticos mundiales. Tanto el butano como el propano son derivados del petróleo y del gas natural, por lo que las variaciones en esos mercados terminan trasladándose a los precios finales que pagan los consumidores. Empresarios consultados señalaron además que persiste una escasez de oferta estimada en torno al 20 por ciento a nivel internacional, situación que continúa generando tensión en los valores de los combustibles y de los productos energéticos derivados que se suman a los mayores costos logísticos, de transporte y distribución.