Se observa un cambio relevante en la composición de la deuda. El peso de los compromisos de corto plazo creció con fuerza: pasó del 3,5 por ciento del total en diciembre de 2023 al 14 por ciento en marzo de 2026, lo que implica una fuerte concentración de vencimientos en el corto plazo y un aumento del riesgo de refinanciamiento.
Desde la flexibilización cambiaria de abril de 2025, los depósitos volvieron a crecer hasta ubicarse en torno a los 38.000 millones de dólares. No obstante, ese aumento fue de aproximadamente 10.000 millones, muy por debajo de los 36.000 millones que se canalizaron hacia la formación de activos externos.
En paralelo, también se observa un cambio relevante en la composición de la deuda. El peso de los compromisos de corto plazo creció con fuerza: pasó del 3,5 por ciento del total en diciembre de 2023 al 14 por ciento en marzo de 2026, lo que implica una fuerte concentración de vencimientos en el corto plazo y un aumento del riesgo de refinanciamiento.
La brecha entre el ingreso de deuda y la salida de capitales configura un escenario de mayor vulnerabilidad externa. En este marco, la economía se sostiene sobre un esquema en el que la deuda crece al mismo tiempo que los dólares se fugan, sin lograr consolidar una base sólida de reservas ni reducir la vulnerabilidad externa, en un esquema que vuelve a mostrar límites conocidos.