Sobre el final de su discurso, el mandatario prometió una “nueva industrialización argentina” que tendrá como “principal driver la energía barata producto del desarrollo de nuestro sector energético”.
“Con energía, una baja del costo del Estado, el desarrollo del capital humano, la desregulación y la apertura comercial, Argentina se está convirtiendo en un polo de atracción de inversiones industriales de tasa global”, afirmó en ese sentido.
Y se sinceró, revelando las intenciones detrás del alineamiento con Trump: “Lo que Estados Unidos está buscando es tener un seguro geopolítico. Quiere sus cadenas de valor cerca, con socios confiables para no quedar expuestos si el mundo se fragmenta aún más. América Latina puede ser ese refugio, pero para ser elegibles tenemos que estar a la altura. Por eso, hoy están siendo liberados países que habían caído en las peores de las tiranías, como por ejemplo Venezuela, y próximamente veremos a Cuba libre”.
“El tren pasa solo una vez y Argentina ya compró su ticket. La pregunta es si la región está dispuesta o no a seguirla”, concluyó.