La sugerencia no pasó desapercibida. Gabbi no es una voz cualquiera del mundo empresario. Apoya el rumbo libertario y sostiene que la continuidad del Gobierno ayudaría a mejorar las expectativas del mercado.
Detrás de la dilación de Adorni aparece un patrimonio que la Justicia intenta reconstruir pieza por pieza. En el expediente sobresale la casa del country Indio Cuá, adquirida a nombre de Bettina Angeletti, que costó 120 mil dólares. Para refaccionarla, según declaró el contratista Matías Tobar, Adorni abonó 245 mil dólares en obras que incluyeron pileta, jacuzzi, cascada, entre otros. Mientras avanzaban los trabajos, además, alquiló otra vivienda en el mismo barrio privado y desembolsó 21 mil dólares por 18 meses. Todo bajo la misma modalidad y la misma sombra: pagos en efectivo y movimientos difíciles de compatibilizar con su sueldo de funcionario público.
La investigación también alcanza al departamento de la calle Miró, en Caballito, un piso que fue escriturado por 340 mil dólares y adquirido con un esquema de financiamiento bajo sospecha. A eso se suman viajes de lujo a Punta del Este, Nueva York y Aruba, consumos millonarios con tarjetas y operaciones por al menos 80 mil dólares en criptomonedas no declaradas. Entre inmuebles, refacciones, alquileres y excursiones por el exterior, Adorni y su familia habrían movido más de 800 mil dólares desde su llegada al Gobierno. Se trata de montos muy alejados de los 3,5 millones de pesos que cobraba al momento de realizar esos gastos y de la situación patrimonial de su esposa, Bettina Angeletti, que estaba registrada en la categoría más baja del monotributo.
Como contó Página/12, en las próximas semanas el juez Ariel Lijo llamaría a indagatoria al funcionario. La convocatoria sería por la causa que investiga los vuelos a Punta del Este, abonados por la productora de su amigo Marcelo Grandío. El punto central del expediente es determinar si el pago de los pasajes podría constituir una dádiva producto del vínculo comercial entre Grandío y la TV Pública. Además, en los últimos días se conocieron detalles del viaje familiar de Adorni al lujoso hotel Llao Llao, en Bariloche. La factura de esa escapada superó los 9 millones de pesos y la reserva fue realizada por un empleado del grupo IRSA. Esta operación también podría ser interpretada por la Justicia como una dádiva.