La revelación resulta relevante porque el swap había sido presentado por el oficialismo como una demostración de respaldo político de Donald Trump hacia el programa económico de Milei. El acuerdo se anunció pocas horas después de las elecciones legislativas de octubre y desde el Gobierno se lo mostró como una señal de confianza internacional hacia el rumbo económico argentino. Ahora, los balances del Central exhiben el costo concreto de aquella asistencia.
Al cierre de 2025, el Banco Central informó facilidades crediticias con el Banco Internacional de Pagos por 3,648 billones de pesos, equivalentes aproximadamente a 2.500 millones de dólares al tipo de cambio de ese momento. La coincidencia de montos reforzó las sospechas de que el swap con Estados Unidos fue cancelado utilizando un nuevo préstamo del BIS. Así lo entendió la diputada de UxP, Julia Strada que, junto a otros integrantes del bloque, presentó un pedido de informes en enero de este año anticipando que se estaba pagando deuda con una nueva deuda.
La dinámica muestra hasta qué punto la estabilidad financiera continúa dependiendo del acceso permanente a nuevas líneas de crédito externo. El esquema permitió reforzar reservas y moderar la presión cambiaria en momentos de tensión financiera, pero al mismo tiempo profundizó la dependencia respecto de organismos internacionales y financiamiento de corto plazo.
En enero, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, había celebrado públicamente la devolución anticipada de los fondos: “Me complace anunciar que, como reflejo de su fortalecida posición financiera, Argentina ha reembolsado rápida y completamente su limitada disposición del mecanismo de swap con Estados Unidos”.
Desde Washington también remarcaron el beneficio económico que obtuvo Estados Unidos con la operación. El propio Bessent afirmó meses atrás que el acuerdo permitió “generar decenas de millones en ganancias para los estadounidenses”.
El funcionario norteamericano incluso llegó a admitir que la asistencia financiera tuvo un componente político vinculado a la estabilidad del gobierno argentino en medio del proceso electoral legislativo. “Usamos nuestra hoja de balance para estabilizar al gobierno de uno de nuestros grandes aliados en América Latina durante una elección”, afirmó. La declaración reforzó las críticas de sectores opositores y economistas que interpretan que el programa económico oficial continúa dependiendo de respaldo financiero externo para evitar tensiones cambiarias.
El episodio vuelve a reflejar una de las principales fragilidades del esquema económico oficial. Aunque el Gobierno logró moderar la volatilidad financiera y mantener cierta estabilidad cambiaria durante los últimos meses, buena parte de ese equilibrio continúa dependiendo de préstamos externos, refinanciaciones y asistencia internacional. En ese marco, los estados contables del Banco Central dejaron expuesto que detrás del relato de fortalecimiento financiero persiste una fuerte necesidad de financiamiento para sostener reservas y evitar nuevas tensiones sobre el dólar.