Fuera de la estructura militar, el ajuste alcanzó al Plan Antártico administrado por Cancillería, que tendrá $46 millones menos, y también a las acciones diplomáticas ligadas a la Cuestión Malvinas, que sufrirán una reducción de $14,3 millones.
El general retirado Oscar Armanelli, ex jefe del Regimiento de Granaderos y ex director de la Escuela de Guerra, advirtió sobre la tensión creciente entre las reformas impulsadas por el Gobierno y la falta de recursos. “Compromete la capacidad de abastecimiento y la proyección de soberanía efectiva en un área de creciente interés global”, sostuvo sobre el recorte en logística antártica.
El militar consideró que el ajuste sobre la presencia argentina en la Antártida es uno de los puntos más delicados del esquema. “Es quizás el más sensible desde el punto de vista geopolítico, dado que representa un ajuste sobre un área en la cual la presencia del Estado no es opcional”, alertó.
La decisión se conoció apenas semanas después de que el presidente Javier Milei firmara el decreto 314/2026, mediante el cual habilitó destinar el 10% de lo recaudado por privatizaciones al reequipamiento militar. Sin embargo, dentro del propio ámbito castrense ya aparecen cuestionamientos sobre esa vía de financiamiento, a la que describen como “aleatoria e insuficiente” por no garantizar recursos permanentes.