La coyuntura económica de las provincias no sólo está atravesada por el impacto fiscal que tendrían los cambios de la nueva reforma laboral sino por la ya sostenida pérdida de los fondos que Nación envía a las provincias a través de la Coparticipación Federal.
Según los últimos datos a enero de este año, las transferencias automáticas de recursos de origen nacional distribuidas las provincias y CABA totalizaron 5,85 billones de pesos, dando cuenta de una caída real –considerando el impacto de una inflación estimada del 2,5% para enero- del 6,7% interanual. A su vez, contra el mes previo también mostraron un retroceso, aunque más leve (-0,7% real mensual). En consecuencia, según la consultora Politikon Chaco, las transferencias automáticas de enero se convirtieron en el segundo peor enero desde, al menos, 2017, ubicándose únicamente por encima del registro de ese mes de 2024 (+4,9%).
Así las cosas, los envíos por Coparticipación Federal de Impuestos exhibieron una caída real del 8,0% interanual que se explicó, principalmente, por la fuerte merma del IVA (-11,8% interanual), sumado a que también mostraron bajas los impuestos Internos (-16,1%) y los Otros Coparticipados (-42,8%). Por su parte, el conjunto de Leyes y Regímenes especiales mostraron un incremento real del 9,0% interanual, variación positiva impulsada casi en su totalidad por la suba en los fondos provenientes por el Monotributo (+118,6%) por el contrario, dentro de este grupo, se vieron caídas en Bienes Personales (-14,3%), IVA de la Seguridad Social (-11,8%) y en el impuesto a los Combustibles (1,1%).
La contracción de recursos se da a la par de una destrucción sistemática del aparato productivo con la consecuencia pérdida de puestos de trabajo en todas las regiones del país. En detalle, la destrucción de empresas se evidencia en los distintos territorios. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), en términos absolutos se concentra en los principales centros económicos: Buenos Aires (-5.621), Córdoba (-3.696) y CABA (-2.409) que lideran la caída.
Sin embargo, el mapa de variación relativa muestra también un desplazamiento del impacto hacia el norte y el extremo sur del país: Chaco (-11,62%), La Rioja (-10,98%), Tierra del Fuego (-9,79%) y Catamarca (-9,79%) presentan las contracciones más severas respecto de su stock previo. “Esto evidencian una erosión del tejido empresarial más pronunciada en las provincias con parques productivos más pequeños”, alertaron los especialistas.
En relación, aparece sobre la mesa el magro resultado en materia de empleo privado provincial desde el cambio de gestión -y a pesar de las modificaciones que introdujo la Ley Bases (como la extensión del período de prueba, o el “blanqueo laboral”) que también se puede ver a nivel territorial: la caída del empleo industrial -concentrado en los grandes centros urbanos, Buenos Aires (-62.560), CABA (-28.820) y Santa Fe (-12.530)- no es compensado por las provincias mineras/petroleras del sur. A pesar de haber tenido un “blanqueo” que condonó deudas a los empleadores que no tenían registrados a sus empleados -o los tenían registrados de manera deficiente- desde el cambio de gestión se perdieron más de 180 mil puestos privados registrados en el sector privado, y la tendencia no cambia.
Por último, detrás del discurso de "modernización" y "austeridad", la reforma laboral del Gobierno aparece como un engranaje central de un ajuste más amplio que combina recorte de derechos, caída de la recaudación y un traslado del costo a las provincias. Lejos de impulsar el empleo o fortalecer las economías regionales, el proyecto profundiza la asfixia fiscal en un contexto de desplome de la actividad y destrucción de puestos de trabajo. La pregunta que atraviesa el debate es si los gobernadores estarán dispuestos a convalidar, con su apoyo político, una iniciativa que debilita sus propias finanzas y erosiona las bases del desarrollo territorial.