El misionero llevaba la placa de guerra "Machete" y contaba con formación militar, habiéndola cumplido en Argentina, donde se recibió como instructor de tiro, según confirmaron los allegados de la víctima.
En detalle, el ataque ocurrió en una zona cerca del frente de batalla, donde los soldados rusos y ucranianos se enfrentan cuerpo a cuerpo, aunque esta fue la excepción. El batallón fue detectado por el ejército enemigo y el bombardeo se produjo en condiciones extremas, bajo temperaturas estimadas entre los 20 y 30 grados bajo cero.
Uno de los compañeros de Airala relató que las bajas fueron numerosas e inmediatas, ya que la ofensiva no se limitó a un único impacto, sino que se trató de una modalidad habitual en esa región del conflicto. Además, el combatiente que sobrevivió al fuego ruso señaló que hay más sudamericanos en la unidad ucraniana, compuesta por paraguayos, colombianos, brasileros y otros argentinos.