Luego del encuentro entre ellos, abrieron la mesa a los dirigentes de la Confederación General del Trabajo (CGT), entre ellos los secretarios Generales Jorge Sola, Cristian Jerónimo, Octavio Argüello; el secretario Adjunto, Andrés Rodríguez y el secretario del Interior, Héctor Daer, entre otros que se sumaron de modo virtual. Los presentes, compartieron una comida con los gobernadores.
A poco del inicio del debate en el Congreso que, según la senadora libertari Patricia Bullrich tiene un 95 por ciento de adhesión, el cosecretario Sola expuso que la intención de la reunión con gobernadores es “que nos entendieran y escucharan” porque “no se tiene que discutir solamente las cuestiones de las coparticipaciones”. En diálogo con Batalla Cultural, valoró haber tenido “muy buenas recepciones de muchos”.
“Tuvimos reunión con gobernadores del peronismo y hemos tenido buenas recepciones hacia lo que pensamos y del modo en que lo transitamos”, describió el dirigente de la central obrera.
Sola expuso que hubo “mucho entendimiento de otros lugares”, aunque cuestionó a quienes “después toman otro tipo de decisiones” y alertó que “tendrán que ser lo suficientemente responsables hacía sus propios trabajadores de sus provincias” y sentenció: “Tendrán que ser responsables de lo que hagan y digan en la sesión del miércoles”.
A fines de diciembre, el gobernador Axel Kicillof se reunió por primera vez con la conducción de la CGT. La semana pasada, en tanto, tuvo una audiencia en La Plata con el cosecretario Jerónimo. Con ellos analizó los mecanismos para tratar de frenar la reforma laboral, pero también la intención de construir una alternativa política para 2027. “Haremos lo que sea necesario”, sentenciaron desde La Plata sobre esas posibilidades.
El encuentro se había llevado a cabo en la sede de la central obrera en la Ciudad de Buenos Aires, donde el mandatario provincial fue acompañado por la vicegobernadora Verónica Magario y los ministros de Trabajo, Walter Correa -que hizo de nexo para llevar a cabo la cita-; de Gobierno, Carlos Bianco y de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, además de la jefa de Asesores del Gobernador, Cristina Álvarez Rodríguez.
Desde la CGT se informó que aquel encuentro sirvió para abordar “el ataque al trabajo” del gobierno de Milei mediante la implementación de un modelo económico que aseguraron “golpea al empleo y genera pérdida del poder adquisitivo de las y los argentinos”.
Por eso analizaron diversos puntos de la reforma que describieron como “regresiva, flexibilizadora y precarizadora” no solo por ir contra derechos adquiridos, sino porque “no da respuestas a la profunda crisis económica que atraviesa el país”.
Evaluaron el impacto del ajuste y la caída de la actividad económica sobre la industria, lo que, aseguraron, deja “consecuencias directas” en la pérdida de puestos de trabajo, el deterioro del mercado interno y el debilitamiento del entramado productivo.
Allí la central reafirmó “su compromiso en la defensa de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores” y advirtieron que vana “dar la pelea” en todos los ámbitos necesarios para frenar la reforma laboral como la calle, en la Cámara de Diputados, en el Senado y en la Justicia, “utilizando todas las herramientas democráticas a nuestro alcance”.
La Provincia en alerta por los números de Nación
En este contexto, el ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires, Pablo López, aseguró que el que pasó fue “el peor enero de los últimos 15 años para la recaudación nacional de impuestos”.
Según expuso, fue un 10 por ciento abajo del promedio histórico en términos reales. “El pésimo desempeño tributario se explica por la contracción de los sectores neurálgicos, la caída del empleo y la depresión de la demanda agregada”, dijo.
El funcionario comparó los datos con los de 2023 y marcó que el último enero se situó 15 por ciento real abajo. “El peor registro fue para los derechos de exportación, pero el rojo es generalizado”, aseveró.
“En medio de la debacle, la Nación concentra una mayor proporción de los recursos. La contracción recaudatoria golpea más fuerte a las finanzas provinciales: mientras la recaudación coparticipable cayó 8,2% interanual real, la no coparticipable retrocede a un ritmo menor (-7%)”, cerró.