Brian, uno de los trabajadores que participa de la protesta, fue categórico al describir la situación: «Le debe a todo el mundo pero nosotros no le podemos estar pagando la deuda al dueño. Es nuestra plata». Según relató, la empresa abonó apenas $500.000 cuando el sueldo completo de un operario de faena supera el millón de pesos. «Todos cobramos 500 mil pesos. Salvo los que laburan por hora, esos cobraron bien, pero los más afectados fuimos los de faena, que nos achicaron el sueldo», explicó, y agregó que la medida de fuerza se sostiene porque las familias no pueden afrontar sus gastos básicos con la mitad de sus ingresos.
La paradoja de la crisis es que, según los propios trabajadores, la planta venía operando a un ritmo extraordinario hasta hace muy poco. «Nosotros hace tres meses veníamos faenando de una forma increíble, 1000 animales por día. Salíamos a las 6 de la tarde porque no dábamos abasto de laburo. Todas las cámaras llenas, los corrales llenos. De un día para el otro, se cayó todo», detalló Brian. Esa caída abrupta de la actividad, sumada a la falta de respuestas de la patronal, llevó a los operarios a sospechar que la crisis no es producto de la falta de trabajo, sino de una decisión empresarial. «No sé si están especulando con el dólar o qué, pero que está pasando algo, está pasando algo», reflexionó.
El conflicto no se limita al pago incompleto de los salarios. Los trabajadores denuncian que la firma acumula una deuda millonaria con los aportes patronales que, por ley, debe retener y depositar. «Hace un año nos descuentan del sueldo el porcentaje para la obra social pero no la pagan. ¿Adónde va esa plata? En la obra social no te quieren atender», denunció Brian, quien lleva cinco años en la empresa. «No podés decir de un día para el otro ‘voy a presentar quiebra, no tengo para pagarte la obra social'», agregó, en línea con lo que otros operarios señalaron: la firma adeuda los aportes jubilatorios y de salud desde hace al menos siete meses.
Mientras la empresa ofrece completar los salarios adeudados en cuotas a cambio de levantar la medida de fuerza, los trabajadores rechazan la propuesta y exigen el pago total de sus haberes y la regularización de los aportes. La toma de la planta, que se mantiene firme, es la única herramienta que les queda para visibilizar una situación que consideran desesperante. «Andamos reclamando el sueldo, la obra social, el seguro, la jubilación, que no lo aportan hace 7 meses. Lo único que queremos es cobrar y trabajar», resumió otro de los manifestantes, mientras la incertidumbre sobre el futuro de sus puestos de trabajo y la posibilidad de un vaciamiento se profundiza con el correr de las horas.