En el caso de Argentina –y siempre trabajando sobre la hasta hoy incierta hipótesis de una postergación—, difícilmente podría trasladarse la visita para el año próximo, porque está claro que la Santa Sede no organiza viajes pontificios en años electorales en los países anfitriones.
Nada de esto puede concluirse ahora. Las miradas estarán centradas en los próximos días en las noticias que lleguen desde Roma. Cualquier decisión estará supeditada a la evolución de la salud de León XIV y a su voluntad, quien seguramente se atendrá a las recomendaciones que en todo sentido haga su equipo médico.
Descontado está que cualquier anuncio, sea de confirmación, ajustes o reprogramación, se hará de forma conjunta y coordinada por parte de la Santa Sede, los obispos y las autoridades gubernamentales de Uruguay, Argentina y Perú.