El mapa por aglomerados urbanos expone una marcada desigualdad territorial, con los registros más elevados concentrados en el Norte y Cuyo.
La ciudad de Formosa encabeza el ranking de informalidad entre cuentapropistas, con el 87,9%. Le siguen el Gran Tucumán y Tafí Viejo, con el 87,6%; Santiago del Estero y La Banda, con el 87,5%; Gran Resistencia, con el 84%; y Gran San Juan, con el 83%.
Los valores más bajos aparecen en otras zonas del país. La Ciudad de Buenos Aires registra un 32,8% de informalidad entre los independientes, mientras que Mar del Plata y Batán alcanzan el 42,7%, Bahía Blanca y Cerri llegan al 43%, y Ushuaia y Río Grande presentan un 43,1%.
La diferencia también se refleja en las cifras generales por región. En la Patagonia, la informalidad total se ubica en un rango de entre el 18% y el 33,5%. En el Noroeste, los valores van del 43,9% al 56,2%, mientras que en el Noreste oscilan entre el 51,9% y el 53,8%.
La brecha entre la Ciudad y el conurbano
Dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), las diferencias entre la Ciudad y el conurbano también son pronunciadas.
En la CABA, la informalidad total alcanza el 26%. El indicador se divide entre un 25,6% de los asalariados y un 32,8% de los trabajadores independientes.
En el conurbano bonaerense, en cambio, la tasa general trepa al 47,5%, impulsada principalmente por la precariedad del empleo por cuenta propia, que llega al 70,2%.
El informe advierte que estas diferencias no dependen solamente de cuántas personas trabajan de manera independiente en cada distrito. También intervienen la estructura productiva, los niveles promedio de productividad y el tamaño de las empresas que operan en cada zona.
La estructura productiva, una de las claves
En las regiones donde predominan las actividades de alta productividad y las compañías de mayor tamaño, el empleo registrado tiene una presencia más fuerte. Un ejemplo es Neuquén, donde la industria hidrocarburífera convive con una tasa de informalidad del 26,4%.
La minería y la industria electrónica también aparecen entre las actividades asociadas con una mayor formalidad laboral.
Otro factor que influye es el peso del Estado como empleador. En provincias como La Rioja y Catamarca, el empleo público representa más de un tercio de los ocupados, una característica que contribuye a moderar los indicadores de informalidad.
En esos distritos, las tasas generales se ubican en el 43,9% y el 45,1%, respectivamente.