"Karina tiene que decidir si adjudica a La Nación o anula todo el proceso", se sinceró un funcionario al tanto de las discusiones en el gobierno sobre el tema. De hecho, el gobierno hasta llegó a redactar el decreto de adjudicación de Tecnópolis a los Saguier, pero quedó encerrado en un cajón.
El problema es que el Estado gasta mil millones de pesos por mes en el mantenimiento del predio, hoy casi sin actividad, y está previsto que quien se haga cargo de Tenópolis deba invertir cerca de 150 millones de dólares para volverlo competitivo, más su costo de mantenimiento mensual. Por eso, casi no hay oferentes. Es un negocio atractivo, pero finito.
Tan finito que la familia Werthein se bajó de la competencia, pese a que contaban con un guiño de la hermana del Presidente. Mara Gorini, mano derecha de Karina, había jugado fuerte para que Foggia Group, la empresa de la que fue accionista hasta 2023 y que ahora quedó en manos de su pareja y de su hijo, pudiera competir en la licitación. Se asociaron con la familia Werthein, pero tras el escándalo de Adorni, renunciaron a competir en la licitación.