La declaración se conoció pocos días después de que los datos del INDEC mostraran un marcado aumento de la pobreza y la indigencia, dos cuestiones que ocupan un lugar central en la agenda de la Iglesia y que generan preocupación dentro de ese ámbito desde hace tiempo.
Los cruces ya habían tenido otro capítulo durante el último Tedeum, cuando García Cuerva cuestionó con dureza el rumbo de la gestión libertaria. “Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo, como decía Francisco”, sostuvo.
En esa misma intervención, el arzobispo afirmó que nadie es “descartable” y llamó a “ser solidarios con el dolor ajeno”. Sus palabras se sumaron a los distintos episodios que fueron tensando el vínculo entre la Iglesia y la administración nacional.
Mientras tanto, dentro de la Iglesia descartan que León XIV vaya a intervenir en la política doméstica. Sin embargo, los referentes eclesiásticos prevén que continúe la línea de mensajes que vienen expresando sacerdotes y autoridades de peso dentro del esquema católico nacional.