La iniciativa no será sometida inmediatamente a votación, ya que antes del primer turno deberán celebrarse cinco sesiones de discusión en el plenario, puntualizaron fuentes de la Cámara Alta. Si supera esa etapa, se abrirá un segundo turno con otras tres sesiones de debate, aunque los senadores pueden aprobar un calendario especial para reducir los plazos. El proyecto requiere 49 votos, equivalentes a tres quintas partes de los 81 integrantes de la Cámara Alta, en cada uno de los dos turnos de votación.
Dos meses después de la eventual promulgación de la enmienda, la jornada máxima pasaría a 42 horas semanales y, un año después de ese primer cambio, llegaría a 40 horas. La senadora Teresa Leitão, del Partido de los Trabajadores, defendió la reducción de la jornada por sus posibles efectos sobre la convivencia familiar y las relaciones sociales. “Que la madre y el padre no lleguen exhaustos a casa para sentarse, sino que lleguen felices para conversar, jugar y leer con sus hijos e hijas”, afirmó la legisladora al explicar su respaldo a la propuesta.
El presidente de la Cámara Alta de Brasil, Davi Alcolumbre, señaló la propuesta entre las prioridades legislativas y se manifestó a favor del diálogo entre los trabajadores, los sectores productivos y el gobierno. Desde la otra vereda, el senador del Partido Liberal, Rogério Marinho, cuestionó que la propuesta establezca una regla uniforme para las relaciones laborales y sostuvo que debería preservarse un mayor margen para la negociación individual y colectiva entre trabajadores y empleadores.
El riesgo de que el debate se extienda hasta 2027 llevó a las bases del Partido de los Trabajadores a buscar acelerar el tratamiento del proyecto. Las elecciones del domingo renovaron los 513 escaños de la Cámara de Diputados y dos tercios de los 81 escaños del Senado. El Partido Liberal de Flávio Bolsonaro obtuvo la mayor cantidad de votos en los distritos electorales más grandes del país. Se aseguró 19 de 54 bancas que se disputaban en el Senado y se convirtió así en su mayor fuerza, aunque sin alcanzar mayoría sobre un total de 81 senadores.
El hijo de Jair Bolsonaro, quien cumple una condena por intento de golpe, se impuso contra todo pronóstico en la primera vuelta del domingo pasado con un 47,03 por ciento de los votos, casi dos puntos más que Lula.