Pero volviendo a la preocupación por su seguridad, el Presidente dijo que su gobierno deportó a unos 10 mil "terroristas" el año pasado y que este año lleva 20.000 deportados. "Es gente que se infiltra de otros países para tratar de dinamitar el modelo argentino", dijo.
El presidente rechazó las interpretaciones negativas sobre la marcha de la economía y cuestionó a quienes consideran que el país atraviesa una fase recesiva. "No puedo creer la deshonestidad intelectual de los economistas", afirmó, y aseguró que algunos celebran los datos adversos por "el odio que le tienen a este gobierno".
Además, explicó que se considera recesión cuando se ingresa en un proceso de dos trimestres consecutivos de caída y cuestionó a los indicadores desestacionalizados. "Se arman en función de la historia. Si una economía tiene muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal. En la serie del EMAE -el Estimador Mensual de la Actividad Económica- figura que tenemos mucha volatilidad", apuntó.
También cuestionó la lectura que hacen algunos economistas y dio el caso de la inflación mayorista que saltó de 0.8 a 2.1%. "Cuando limpias el efecto del precio de los combustibles y de los alimento limpias 1.4 y te queda 0.6", dijo.