También a aquellas que “promuevan o financien actos de violencia o sabotaje contra el Estado argentino o sus habitantes”. Y las penas se ampliarán de ocho a 15 años de prisión en caso de que la conducta se cometa “mediante amenazas, sobornos, coerción o o uso de estructuras criminales”.
En ese mismo capítulo el gobierno busca incluir otras modificaciones al Código Penal para castigar con penas de hasta 15 años de cárcel a quienes entreguen secretos a un Estado extranjero y de hasta diez a quienes “proporcionen deliberadamente recursos, documentación, identidades, instalaciones, medios técnicos o cualquier otra forma de apoyo material a operaciones clandestinas de inteligencia desarrollada o a desarrollarse en territorio nacional por cuenta de un Estado extranjero, siempre que el aporte resultare idóneo para facilitar la preparación, ejecución u ocultamiento” de la operación.
Además, la reforma de Milei busca modificar la ley de Financiamiento de Partidos Políticos para impedir y castigar los aportes en campañas de parte de extranjeros sin residencia permanente. “Las personas humanas extranjeras que no cuenten con residencia permanente en el país y las personas jurídicas extranjeras no podrán realizar actos de financiamiento, organización, dirección o ejecución de actividades de campaña electoral o propaganda electoral”, señala el texto.
“Es peligrosísimo”
El abogado constitucionalista Andrés Gil Domínguez dijo a Página|12 que se trata de una serie de modificaciones extrañas. “Es un tipo penal raro el que incorpora, es complejo, aunque no inconstitucional”, resaltó, y señaló que el mayor peligro es que “cualquier cosa que haga un opositor o una persona que participe en un proceso electoral y tenga algún vínculo con un Estado, será acusada”.
“Esto es para ser utilizado en algún momento contra opositores. No persigue el objetivo que dicen, que es resguardar la transparencia del proceso electoral y evitar que cualquier extranjero opere sobre las elecciones. Quieren utilizarlo bajo ciertas circunstancias que no están claras para perseguir a la oposición”, resaltó.
En la misma línea, la antropóloga y exministra de Seguridad, Sabina Frederic, advirtió que estos artículos “van en la dirección de la persecución”.
“Es una línea muy gris la de ‘manipular la opinión pública mediante campañas coordinadas de desinformación masivas’. No se establecen excepciones y es muy peligroso, en especial por el Poder Judicial que tiene Argentina, sobre todo con los fiscales, que han demostrado una alianza profunda con el gobierno”.