Desde que llegó a la presidencia de la FIFA en 2016, el dirigente suizo construyó buena parte de su respaldo entre las federaciones nacionales a partir de una política de incremento de fondos para el desarrollo del fútbol. Esa estrategia fue una de las claves para sus reelecciones de 2019 y 2023 y ahora vuelve a aparecer como argumento central para impulsar este nuevo proyecto.
Sin embargo, distintos analistas consideran que la creación de FFE podría tener otro objetivo de fondo. Si la empresa comienza a funcionar, Infantino tendría la posibilidad de continuar ligado al poder incluso después de finalizar su mandato como presidente de la FIFA. De hecho, trascendió que pretende ocupar el cargo de director general de la nueva sociedad, una versión que tomó fuerza a partir de publicaciones de la prensa británica.
La eventual creación de esta estructura empresarial le permitiría mantenerse al frente del negocio comercial de las principales competiciones del planeta, incluso si en el futuro deja la conducción política de la FIFA. Ese escenario alimentó las sospechas de quienes cuestionan la iniciativa y consideran que el proyecto excede el aspecto económico.
Con el plazo fijado para el 19 de septiembre, las 211 federaciones miembro deberán decidir si respaldan un plan que promete multiplicar los ingresos del fútbol mundial, pero que también puede redefinir el equilibrio de poder entre la FIFA, la UEFA y el resto de las confederaciones.