Tras la filtración, la FIFA confirmó -aunque en otros términos- que inició un “proceso de consultas” para crear la FIFA Forward Enterprise (FFE), “una nueva filial propiedad de la FIFA y controlada por esta” que pasaría a manejar los derechos comerciales de la FIFA entre derechos de retransmisión, patrocinios, la gestión de entradas y la concesión de licencias.
De acuerdo a la FIFA, la iniciativa está sujeta a la aprobación de las 211 federaciones miembro, que pasarían a recibir una millonada de dólares para “una mayor financiación para el desarrollo futbolístico” si dan su aval: “20 millones por federación miembro de manera opcional en concepto de financiación excepcional e inmediata para proyectos especiales en el marco del nuevo Programa Fast-Forward de la FIFA, 20 millones por federación miembro en fondos Forward para el ciclo 2027-2030 (actualmente con un presupuesto de 8 millones de USD), 22 millones de USD por federación miembro en fondos Forward para el ciclo 2031-2034, y 24 millones de USD por federación miembro en fondos Forward para el ciclo 2035-2038″
Según el rotativo inglés, a partir de 2031 Infantino podría ser el CEO o comisionado de esa empresa con un salario diez veces mayor al que percibe hasta el momento como presidente de la entidad con sede en Zúrich.
“Esto traspasa una línea que las instituciones que rigen el fútbol nunca deberían traspasar", declaró la UEFA de inmediato, anticipando su oposición a cualquier cambio del actual régimen de competencias. La Unión Europea dejó muy en claro que “el alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar, especialmente sin ninguna transparencia sobre quién se beneficia económicamente” y que “ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo“.