La propuesta establece que la carne de jabalí y guanaco deberá ingresar a plantas de faena autorizadas y atravesar los mismos controles veterinarios que el resto de las carnes comercializadas, incluidos estudios para detectar enfermedades como la triquinosis. En ese sentido, el ministro afirmó que "lo mejor que te puede pasar es que esté formalizado, porque ahí es donde perdés el control si no está formalizado".
Además, el proyecto incorpora el concepto de "proteína de cercanía", al considerar que estas especies habitan en las inmediaciones de las localidades patagónicas, lo que facilitaría la logística y permitiría reducir costos de transporte dentro de la cadena comercial.
Para avanzar con la iniciativa será necesario modificar normas que, según explicó Banacloy, tienen entre cuarenta y cincuenta años de antigüedad. Aunque la caza ya está permitida en Río Negro, el proyecto busca incorporar de manera formal estas carnes al circuito comercial bajo un esquema de aprovechamiento sostenible, con trazabilidad y controles sanitarios.