El único espacio de todo el estudio con sentimiento neto positivo es la Selección como colectivo, con un índice de +13,4. Ni Messi individualmente, ni el plantel, ni mucho menos ningún actor político logran ese nivel de aprobación. La conclusión del informe es contundente: la fe y el entusiasmo de la gente están puestos en la camiseta, no en el Gobierno.
Con Argentina definiendo los cuartos de final ante Suiza el 11 de julio, el informe anticipa que la tentación de apropiación oficial va a crecer con cada instancia del torneo. Pero, según los propios números, cada intento choca con el mismo resultado: la sociedad sigue de fiesta con la Selección y sigue en rechazo con Milei.