Desde la coordinación del programa destacaron que este método no solo reduce drásticamente el volumen de los residuos que llegan al predio de disposición final, sino que además demuestra que tienen un valor real si se los gestiona correctamente.
La labor del equipo en la planta es el eslabón final de una cadena que empieza con cada ciudadano. Con el funcionamiento pleno de las pacas digestoras, la ciudad no solo limpia su entorno, sino que genera los recursos para sembrar su propio futuro.