En un primer momento, surgió la versión de que el acusado podría tener algún problema mental, pero fuentes cercanas a la causa lo descartaron.
Además, se supo que Morán ya había estado bajo la lupa de la Justicia mendocina: en 2024 fue juzgado por un caso de violencia de género, que terminó con una suspensión de juicio a prueba (probation) por dos años.