La sesión oficialista también contempla el tratamiento de acuerdos internacionales, entre ellos tratados de extradición con Polonia, Costa Rica y Chile, además de convenios de cooperación judicial en materia penal con Italia, Cuba y Serbia.
Sin embargo, detrás de la convocatoria oficialista también aparece una estrategia política orientada a bloquear la sesión promovida por la oposición para debatir pedidos de interpelación contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La iniciativa opositora, motorizada inicialmente por legisladores de Provincias Unidas, la Coalición Cívica ARI y bloques de izquierda, había sido postergada la semana pasada ante la imposibilidad de garantizar el quorum. En ese contexto, el Gobierno mantuvo conversaciones con aliados parlamentarios y gobernadores para evitar que la convocatoria avanzara.
Con el objetivo de sumar apoyos, la oposición decidió ampliar el temario e incorporó proyectos relacionados con licencias por paternidad, la restitución del programa Remediar y la ampliación de prestaciones del PAMI. También incluyó pedidos de informes dirigidos a Luis Caputo y a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, por presuntos incumplimientos de la Ley de Financiamiento Universitario.
La superposición horaria obligará a los bloques opositores a esperar la finalización de la sesión convocada por el oficialismo para intentar luego reunir nuevamente el número necesario de legisladores. Si no logran alcanzar el quorum, deberán buscar otra fecha para insistir con la convocatoria. El objetivo de fondo es que el jefe de Gabinete dé explicaciones ante el Congreso por las denuncias vinculadas a su situación patrimonial, en medio de la investigación judicial que continúa abierta. Aunque la oposición aspira a avanzar con una interpelación, en el Gobierno consideran improbable que esa iniciativa prospere.