A juicio de Taiano, entre las 17:05 y las 17:25 Guerrero efectuó seis disparos que representaron “un peligro concreto para la vida e integridad física de las personas allí presentes, mientras que aquel realizado a las 17:18 hirió en la cabeza al reportero gráfico Pablo Nahuel Grillo, causándole lesiones gravísimas”.
A las 17:18:05, uno de los proyectiles impactó en la cabeza de Grillo, que estaba a unos 50 metros en posición de cuclillas tomando fotografías. Las pericias balísticas y los análisis de videos aportados por medios de comunicación y organismos como el “Mapa de la Policía” determinaron que el efectivo disparó de forma casi horizontal, con una inclinación de 1,5°, y no en parábola hacia arriba, como indican los protocolos.
El impacto provocó una fractura expuesta de cráneo y hematomas cerebrales severos que requirieron múltiples cirugías, incluida una craneoplastía bilateral. A principios de este año, Grillo recibió el alta y regresó a su casa en Lanús, aunque continúa con secuelas neurológicas y motoras que demandan tratamiento diario.