Garbarino comenzó este mes con el proceso de cierre de sus últimos tres locales físicos tal como estaba estipulado desde marzo de este año, cuando el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 declaró la quiebra de la compañía.
Aunque todavía existe un stock remanente, la tienda web de Garbarino ya no funciona y la clientela que tenga reclamos o dudas tendrá que recurrir a su casa central, ubicada en la calle Uruguay 552, o a las sucursales de Avenida Cabildo 2025, en Belgrano, o de Potosí 4138, en Almagro.
En tiempos de bonanza Garbarino llegó a tener unas 300 tiendas en todo el país y alrededor de 5.000 empleados, de los cuales hoy quedan 18 para ocuparse del funcionamiento de la estructura remanente.
Hasta el 24 de junio hay tiempo para que los acreedores puedan presentar sus reclamos al síndico designado por el juez Fernando D’Alessandro para determinar el pasivo final de la quiebra.
Luego el síndico tendrá entre agosto y octubre para presentar un informe al respecto, y la Justicia tendrá la última palabra sobre cómo se repartirá lo que haya quedado de la otrora importante cadena de tiendas de electrodomésticos.
Lo que todavía no está definido es qué pasará con la marca en sí, porque Garbarino es un nombre fuerte en el mercado local con décadas de trayectoria.
Tanto es así que la Justicia evalúa abrir un proceso paralelo para convertir a la marca Garbarino en un activo intangible de la compañía que hoy está en quiebra.
Daniel y Omar Garbarino abrieron en 1951 su tienda de electrodomésticos, con su apellido como marca, en un local ubicado en la calle Uruguay 552, donde todavía funciona.
El actual presidente de la compañía es Carlos Rosales, el hombre que la compró en 2020 y que está inhabilitado para ejercer el comercio mientras dure el proceso de quiebra.