Desde el inicio de la gestión hasta enero, que firmó el decreto, Milei se resistió a darle aumentos a su staff como una forma de mostrar ante su electorado que, tal como había prometido en campaña, el ajuste recaería también sobre lo que decidió llamar “la casta”. Desde antes, cuando era diputado, hizo gala de sus sorteos de sueldos y parte de sus dardos al kirchnerismo se basaron en criticar el nivel de vida de los políticos y su enriquecimiento a lo largo de la función pública.
Los ministros, en ese tiempo, le acercaron quejas al Presidente de que perdían personal de sus carteras porque los sueldos no eran competitivos en relación con los del sector privado. Tras ganar la elección nacional de 2025, con un batacazo que incluso llevó a LLA a posicionarse arriba en el territorio más complicado −la provincia de Buenos Aires−, el Gobierno definió otorgar este incremento salarial.