De confirmarse el viaje a Aruba, el jefe de Gabinete sumará otro gasto difícil de justificar. La lista es extensa desde que aterrizó en la Casa Rosada. Solo en marzo de este año, él y su pareja compraron un viaje a Nueva York por 5.348 dólares, que finalmente no usaron. Y, según el relato de Adorni, también pagaron un jet privado a Punta del Este, que costó 7830 dólares. Una erogación excesiva de más de 13.000 dólares, si se tiene en cuenta que en su declaración jurada informó ahorros por 48.000 dólares y su salario era de 3.500.000 de pesos.
Las vacaciones de lujo no son nada frente a la aparición de dos propiedades que no figuran en su presentación ante la Oficina Anticorrupción. Un departamento de casi 200 metros cuadrados, que habita actualmente en Caballito y compró por 230.000 dólares. La operación está bajo la lupa judicial porque figura a un precio mucho menor que el de mercado y porque fue financiada en un 87 por ciento por dos mujeres que dicen desconocer al funcionario. La escribana que firmó los documentos de esta compra, Adriana Nechevenko, declarará como testigo este miércoles ante el fiscal Pollicita. El otro inmueble en cuestión es la casa en el country Indio Cua Golf Club, en Exaltación de la Cruz, a nombre de Bettina Angeletti.
Si el abogado de Adorni estaba aburrido, ya no lo estará. Defender al vocero será un gran desafío por delante, casi una hazaña.