El 20 de enero, las gitanas volvieron a la peluquería de Merlín y le pidieron que les entregara todos sus ahorros en efectivo, que sumaban un total de 14 millones de pesos. Supuestamente, una vez que realizaran la “limpieza” le iban a devolver los billetes, pero eso nunca sucedió.
Con el correr de las horas, Merlín entró en desesperación y tomó una botella de ácido muriático para quitarse la vida. “Mire señora, por su culpa mire lo que voy a hacer ahora”, le dijo en un video a una de las gitanas antes de beber la sustancia.
En cuanto la víctima comenzó a sentirse mal, se arrepintió y alcanzó a pedirle ayuda a su pareja. Si bien él la trasladó de urgencia al hospital, murió poco después de ingresar.
En sus últimos momentos de vida, Díaz llegó a escribir una carta dirigida a su esposo y su familia en donde confesaba que había sido estafada por las tres sospechosas. “Las gitanas son las culpables. Me robaron toda mi vida, me robaron mi plata”, escribió en un cuaderno, un documento que ahora forma parte del expediente.