La UIA atraviesa una interna silenciosa, pero dura, con enfrentamientos y algunos coletazos que evidencian las diferencias. En las últimas horas, como adelantó Página I12, Diego Coatz, el economista y director ejecutivo histórico, renunció a su cargo. Se fue porque la cúpula quiso desdoblar su área y volver a ponerlo en el lugar de economista. Coatz, de perfil industrialista y uno de los cuadros que armó José Ignacio De Mendiguren en su paso por la entidad, será reemplazado en la direccion ejecutiva por Laura Bermúdez, que hasta ahora tenía ese cargo en UIPBA. Bermúdez responde a la línea Rappallini, es decir, a la línea Techint. Este miércoles, en un mensaje a los celulares de sus pares, Coatz se despidió con un pequeño dardo: “Hoy cierro una etapa muy importante en la UIA. Fueron 20 años muy intensos y ricos en lo personal y lo profesional. Siempre con la pasión de poner a la industria y la producción en el centro de la conversación pública porque Argentina es, fue y tiene que ser un país industrial. Me llevo el orgullo de haber contribuido a formar un par de generaciones de cuadros técnicos con vocación industrial”, escribió.
Antes de irse, Coatz y los economista de la casa procesaron los datos fabriles de la primera parte del año. Que se compartieron en la previa al inofensivo comunicado. El Monitor de Desempeño Industrial, que anticipa la evolución de la actividad industrial, se ubicó en 36,5 puntos en enero de 2026, cayendo -7,5 puntos frente al relevamiento anterior. Si la comparación es con enero del año pasado —cuando se había registrado el valor más alto para ese mes en los últimos dos años— la situación empeoró con una variación negativa de -5,6 puntos. Además, al analizar las principales variables, predominaron los resultados negativos. El 53,3% de las empresas encuestadas afirmó que su nivel de producción cayó en comparación con el promedio del cuarto trimestre del año pasado.
E cuanto a las ventas internas, el 54,7% de las empresas reportó bajas, mientras que solo el 13,3% registró aumentos. En materia de exportaciones, el 30% informó caídas y el 14,3% subas, manteniéndose proporciones similares a las observadas en encuestas previas. En empleo, el 22,2% de las empresas registró caídas. Entre ellas, la mitad recurrió a la reducción de personal ante la menor actividad, el 41,4% redujo turnos y el 22,9% implementó suspensiones.
Show y pirotecnia de AEA
La AEA se fundó en el año 2002 con la intención de ser una cámara empresaria al estilo brasileño. Dueños hablando de los intereses de una burguesía más bien nacionalista. Con los años, el poder de la cúpula alteró ese objetivo. En AEA mandan hoy Techint, Arcor, Clarín, Ledesma, los Braun de La Anónima y la flamante incorporación en los años del macrismo: Marcos Galperín, de Mercado Libre.
En medio de la disputa con el Gobierno, AEA también se interesó más por el escrache que por la crisis. En este sentido, tras el discurso de Milei en el Congreso, AEA expresó recientemente en un comunicado que “para avanzar hacia un crecimiento sostenido, es indispensable promover un diálogo constructivo y respetuoso entre el gobierno y el sector privado”. Ya venía en esa línea, la única portada de diario que publicó el Grupo Clarín contra el Gobierno fue para quejarse de los apodos. Nunca la noticia fue la crisis. AEA carga con un peso extra: en los años del kirchnerismo más combativo, gastó ríos de tinta en comunicados alertando sobre lo que entendía eran avances contra las instituciones y la propiedad privada desde el Estado. Hoy, la situación, según admiten integrantes de la cámara, “es aún peor”.
En plena guerra con el Gobierno, la AEA decidió además remover a su actual director ejecutivo. Jaime Campos, el hombre sin empresa que ponía amablemente la cara para alivianar la exposición de los grandes, será reemplazo por Alejandro Lastra.
Lastra es una novedad: actualmente, el ejecutivo es director de Regulación y Asuntos Públicos de Movistar-Telefónica, cargo que mantendrá hasta fin de mes para luego dar paso a su nueva responsabilidad al frente de AEA. Además, es abogado y en su segunda etapa acumula más de una década en distintos roles de la compañía de telefonía, donde tuvo un primer paso como director de Legales entre 2003 y 2007. Luego tuvo un impasse de cinco años en los que se desempeñó en IBM con la misma función. En 2013 retornó a Telefónica.
Hasta la Mediterránea pide protección
La situación económica e industrial es tan delicada que hasta la presidenta de la Fundación Mediterránea, María Pía Astori, afirmó que sin industria nacional “no hay país que valga” y pidió que el sector manufacturero y productivo sea tratado “como lo hace Estados Unidos, con coherencia”.
La Mediterránea fue la cuna del liberalismo económico por décadas. Muy influenciada por Arcor, empresa emblema en Córdoba, generó cuadros como Domingo Felipe Cavallo. Por eso, es llamativo que Astori aparezca pidiendo protección del Estado.
“Sin producción no hay desarrollo, sin empresas no hay empleo y sin industrias ni empleo no hay país que valga”, enfatizo la presidenta del grupo Astori, uno de los grupos empresarios que es referente a nivel nacional en la construcción. Y agregó que “el Estado necesita un sector privado fuerte y competitivo, y el sector privado necesita reglas claras, previsibilidad e instituciones sólidas”. Las declaraciones se dieron en el marco de la exposición del ministro de Economía, Luis Caputo.
La empresaria destacó que los representantes del sector industrial creen “en la sana competencia, pero como lo hace Estados Unidos con coherencia y cuidando que los productos que entran desde China lo hagan de una forma más cuidada”.