Su familia la trasladó de urgencia al centro de salud desde su casa en el barrio Villa Catella, en Ensenada, porque sufría un episodio de convulsión. A pesar de los intentos de los médicos por salvarla, murió el martes a la noche.
En un primer momento, los profesionales que atendieron a la beba alertaron que presentaba signos de maltrato y lesiones en las zonas íntimas, compatibles con abuso sexual. Sin embargo, el informe preliminar de autopsia no dio conclusiones definitivas sobre ese diagnóstico.