Durante la manifestación, que contó con presencia policial para evitar cortes totales de calle, los trabajadores expusieron la gravedad del escenario. "El patrón dice que no hay plata, pero nosotros seguimos trabajando 24 horas", reclamó uno de los empleados. Los sueldos promedian los 700 mil pesos por jornadas de nueve horas, una cifra que, sumada al pago en cuotas del aguinaldo y bonos adeudados, resulta insuficiente para afrontar el costo de vida.
Además de las cesantías directas, los manifestantes alertaron que la compañía está ofreciendo retiros voluntarios como mecanismo para reducir aún más la plantilla de personal. Esta maniobra, denuncian, busca achicar la estructura productiva reemplazándola por otra lógica comercial.
Importaciones y caída del consumo
Uno de los puntos más cuestionados por los trabajadores es la estrategia empresarial de volcarse a la importación de insumos y productos terminados, principalmente desde China, en detrimento de la producción nacional. "Las cuentas no esperan. En marzo tenemos que afrontar gastos de escolaridad de los hijos y no sabemos de dónde vamos a sacar la plata", expresó con angustia una empleada con más de 20 años de antigüedad en la firma.
Este conflicto no es un caso aislado, sino que se enmarca en un contexto de ajuste y caída del consumo que afecta a diversas ramas de la industria textil en la era Milei. Los trabajadores exigen una respuesta urgente de las autoridades laborales para garantizar la continuidad de los puestos de trabajo y la regularización de los pagos, advirtiendo que las medidas de fuerza podrían profundizarse si no obtienen soluciones concretas.