Tras el encuentro, “más de 25 gremios se declararon en estado de alerta y unidad frente a la reforma laboral de Milei”, se informó en un comunicado.
Los dirigentes, de todos modos, evitaron tensar más la interna de la CGT y manifestaron su “respaldo total a las gestiones de los cosecretarios generales de la CGT” y subrayaron la necesidad de enfrentar “el avance sobre los derechos laborales desde tres frentes simultáneos: el jurídico, el legislativo y el diálogo político”.
Uno de los puntos de mayor tensión en la reunión fue el rol de los gobernadores en la negociación con el Poder Ejecutivo. Estos sindicatos fueron tajantes: “Los gobernadores no pueden negociar exclusivamente en base a sus intereses locales, llevándose puestos los derechos de todos los trabajadores”, indicaron.
En ese sentido, exigieron que las organizaciones sindicales tengan un lugar central en cualquier mesa de discusión con el Gobierno. Los gremios participantes dijeron que su intención “es aportar ideas y unir esfuerzos para que las estrategias nos encuentren de pie y en lucha, con unidad y propuestas concretas”-