La investigación del caso reveló que se habían cometido diferentes situaciones de violencia de género y de manera reiterada en la vivienda. La víctima convivía desde hacía años con episodios de amenazas y agresiones físicas y verbales, que se intensificaban cuando Esquivel consumía alcohol y drogas. Incluso el propio acusado reconoció ante la Policía haber querido matar a su pareja.
Los testimonios de los vecinos, que lo vieron encima de la víctima con el cuchillo, la declaración de médicos y peritos sobre la gravedad de las lesiones, el informe psicológico sobre el menor y la confesión del imputado resultaron determinantes para la acusación. “Quería matarla”, confesó Esquivel ante los policías horas después del ataque.
Finalmente, el hombre se enfrentó a un juicio abreviado en los tribunales sanjuaninos y fue condenado a diez años de prisión. De esta manera, Esquivel evitó el desarrollo del juicio oral, por el que se arriesgaba a recibir hasta 13 años de cárcel efectiva.