En cuanto al panorama actual, Cristina advirtió que la ira antisistema que llevó a Javier Milei y a otros líderes de derecha al poder ahora se está empezando a volver en su contra. «Muchos argentinos están frustrados porque sus vidas no han mejorado, su dinero no les alcanza hasta fin de mes y ven un gobierno que no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente». La expresidenta reconoció que los votantes han perdido la fe en la política tradicional, pero consideró que las promesas de desmantelar el sistema no han brindado la solución esperada a las urgencias económicas de la población.
El análisis de Kirchner contrasta la mirada de los mercados financieros con la realidad social. Si bien reconoció que Milei ha logrado reducir la inflación y recibió elogios por recortar el gasto y eliminar los controles cambiarios, también subrayó el costo social de esa política de austeridad extrema. Según la entrevista, la pobreza aumentó este año, los ingresos familiares no pudieron seguir el ritmo del creciente costo de vida y el desempleo se ha incrementado, lo que ha provocado que los índices de aprobación del mandatario caigan a sus niveles más bajos desde que asumió.
Pese a su situación judicial, Kirchner mantiene su influencia política y su mirada puesta en el futuro. A sus 73 años, no descartó volver a presentarse a la presidencia en 2027: «Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?». La expresidenta se encuentra cumpliendo arresto domiciliario y presentó una solicitud ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU para que revise su procesamiento por presuntas fallas en las garantías procesales, un camino similar al que transitó el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. «La historia no se escribe en línea recta», concluyó, confiando en que el péndulo político vuelva a inclinarse.