Las demoras tienen consecuencias que van más allá del tiempo que tarda un camión en llegar a destino. Según el análisis de Focus Market, la infraestructura vial deficiente aumenta los gastos de combustible, neumáticos y mantenimiento, además de dificultar las entregas.
“El deterioro de las rutas representa un costo significativo para el transporte de carga, ya que incrementa el consumo de combustible, acelera el desgaste de neumáticos y vehículos, eleva los gastos de mantenimiento y genera demoras en las entregas”, explicó Damián Di Pace, director de Focus Market.
El economista sostuvo que esos factores reducen la productividad y afectan la rentabilidad de las empresas. También advirtió que el encarecimiento de la logística puede trasladarse al precio final de los bienes. El material suministrado, sin embargo, no cuantifica ese eventual traslado a precios ni el aumento de los costos operativos.
El diagnóstico también alcanza a la competitividad de los productores y exportadores. Transportar mercadería desde los centros de producción hasta los puertos y pasos fronterizos resulta más costoso cuando los recorridos demandan más tiempo y mantenimiento de los vehículos.
“El problema no es únicamente cuánto cuesta transportar una carga, sino cuánto encarece ese costo la producción nacional y qué capacidad tiene el país para competir con el resto del mundo”, expresó Di Pace.