Caputo le recuerda al presidente del BID que el FMI aprobó la revisión de las cuentas argentinas, sin aclarar que esa revisión es producto de la deuda que tomó Caputo en su gestión con Macri y Capuro en su gestión con Milei. Y luego le pide dinero para cumplir con esas metas del FMI. Textual, la nota dice:
“El cumplimiento de dichas metas es esencial para fortalecer la estabilidad macroeconómica, asistir la sostenibilidad fiscal y establecer adecuadas bases para el crecimiento. Para acompañar la consecución de los objetivos del programa, el Gobierno precisa de financiamiento adicional de los Bancos de Desarrollo Multilaterales. En ese sentido, el apoyo del Banco a través del Programa de Apoyo a la Sostenibilidad Fiscal y el Crecimiento, bajo la modalidad de Préstamo Especial de Desarrollo (SDL, de acuerdo a sus siglas en inglés), por un monto de hasta US$647.5 millones, es fundamental para el país. Este financiamiento tendrá como objetivo apoyar la recuperación de la sostenibilidad macroeconómica de Argentina, a través de los siguientes objetivos específicos: (i) fortalecer las finanzas públicas; y (ii) fortalecer la balanza de pagos”.
El BID aceptó, pero en lugar de prestarle más plata redireccionó otros préstamos obtenidos por los gobiernos anteriores que ya estaban vigentes y eran para obras de infraestructura, seguridad alimentaria, apoyo a Pymes y desarrollo turístico.
El detalle de los préstamos BID desviados por Caputo es:
400 millones de dólares del Préstamo 4265/OC-AR, suscrito el 20 de febrero de 2018. Era dinero para mejorar el Ferrocarril General San Martín: Ramal Retiro–Pilar, en especial la capacidad, seguridad, confiabilidad y calidad del servicio.
80 millones de dólares del Préstamo 5660/OC-AR, suscrito el 17 de marzo de 2023. El programa estaba destinado al fortalecimiento de los servicios de sanidad agropecuaria y del manejo sustentable de los recursos marítimos e incluía inversiones en infraestructura, laboratorios, equipamiento y fortalecimiento de las capacidades operativas de SENASA e INIDEP.
80 millones de dólares del Préstamo 4841/OC-AR, suscrito el 24 de abril de 2020. Era para el Programa Federal de Infraestructura Regional de Transporte, destinado fundamentalmente a infraestructura vial provincial y municipal, mediante obras de pavimentación, rehabilitación y mejoramiento de corredores.
56 millones de dólares del préstamo 5570/OC-AR, suscrito el 12 de enero 2023. Era para el Programa de Apoyo a MiPyMEs para la Transformación Digital hacia Industria 4.0 y financiaba instrumentos de apoyo a las MiPyMEs para promover su transformación digital, adopción tecnológica y fortalecimiento de capacidades.
31,5 millones de dólares del préstamo 5521/OC-AR, suscrito el 6 de septiembre de 2022. Era para el Programa La Ruta Natural, destinado al desarrollo del turismo de naturaleza e incluía obras de infraestructura turística, estructuración de productos turísticos y apoyo a emprendimientos.
El total de lo redireccionado son 647,5 millones de dólares que en lugar de ir a mejorar los trenes, infraestructura de transporte, seguridad alimentaria, digitalización de las Pymes y fomentar el turismo van a tapar los agujeros financieros de Caputo y el FMI.
Liberar para endeudar
En el caso del BIRF la operación fue distinta. Lo que hizo Caputo fue cancelar 1.700 millones de dólares que tenía comprometidos en créditos para infraestructura, energía y Pymes y con eso “liberar” capacidad de financiamiento. O sea, le dijo que no quiere plata para hacer trenes, prevenir inundaciones o fortalecer programas de alimentación de sectores vulnerables, que quiere el dinero solo para tapar su agujero financiero. La creatividad del Messi de las finanzas es ilimitada.
Los documentos del BIRF revelan que “el Gobierno de Argentina ha solicitado una revisión de la cartera del Banco Mundial con el fin de alinear mejor el financiamiento del Banco con sus nuevas prioridades estratégicas para el país. Como parte de esta revisión, el Gobierno solicitó la cancelación de 1700 millones de dólares estadounidenses correspondientes a saldos no comprometidos en nueve operaciones”
Y detallan que “esta cancelación tiene como objetivo: (i) cerrar operaciones y/o actividades que ya no constituyen una prioridad; y (ii) ampliar el margen de financiamiento disponible para atender nuevas prioridades” y que “el proceso se desarrollará en dos fases: cancelación y posterior reestructuración, con el fin de (i) garantizar tiempo suficiente para ajustar las actividades y los resultados de la operación con los fondos restantes, y (ii) no retrasar el proceso de ampliación del espacio de financiamiento para el país”.
En resumen, bajan créditos productivos para luego pedir más préstamos pero para otra cosa: deuda para tapar deuda.
¿Qué dieron de baja Caputo y Milei para poder pedir más dinero para “las nuevas prioridades estratégicas del país"?
598,5 millones de dólares del préstamo BIRF 9390-AR que eran para la Modernización de la Línea Belgrano Sur
359 millones de dólares del préstamo BIRF 9521-AR que eran para el Proyecto de Energía Limpia para Hogares y Comunidades Vulnerables, préstamo originalmente destinado a ampliar el acceso a energía limpia y mejorar la eficiencia energética de hogares y comunidades vulnerables
199,5 millones de dólares del préstamo BIRF 9587-AR que eran para financiamiento sostenible para MiPymes.
128 millones de dólares del préstamo BIRF 9588-AR que eran para fortalecimiento de programas alimentarios para población vulnerable.
73,9 millones de dólares del préstamo BIRF 9313-AR que eran para sistemas agroalimentarios climáticamente inteligentes e inclusivos
70 millones de dólares del préstamo BIRF 9455-AR que eran para infraestructura de datos para cerrar la brecha digital
50,9 millones de dólares del préstamo BIRF 9516-AR que eran para infraestructura para gestión de riesgo de inundaciones urbanas
30 millones de dólares del préstamo BIRF 9434-AR que eran para el Programa de Innovación para el Crecimiento Inteligente
Un total de 1509,8 millones de dólares que se van por la canaleta de la transa financiera de Caputo, Milei y el FMI.
Son, entonces, 1509,8 millones de dólares del BIRF y 647,5 millones de dólares del BID que eran para mejorar el país. Un total de 2.156 millones de dólares que Caputo utilizará para tapar su agujero financiero.