Durante el primer semestre del año aumentaron la pobreza y la indigencia, se deterioran los ingresos y se profundizaron las dificultades de los hogares.
“El promedio semestral oculta un deterioro mayor hacia el final del período: la pobreza pasó del 29,9% en el cuarto trimestre 2025 al 34,6% en el segundo trimestre de este año, 4,7 p.p. más, equivalente a casi 2,2 millones de personas pobres adicionales. La indigencia llegó al 8,5%, 2,4 p.p. más que a fines de 2025, con 1,1 millones de personas adicionales”, analizó Agustina Haimovich, investigadora del IPyPP.
La pobreza aumenta porque hay una crisis de ingresos. “La mayoría de las fuentes de ingresos analizadas sufrieron recortes, con excepción de la AUH+Alimentar, recompuesta principalmente por el aumento discrecional de Alimentar en mayo, y las jubilaciones sin bono, que registraron una leve mejora por la desaceleración de precios”, agregó Haimovich.
Una de las posibles explicaciones del incremento de la pobreza podría encontrarse en los recortes de las prestaciones y cobertura social. El ajuste del Gobierno de Javier Milei no solo redujo los montos de las prestaciones, sino también su alcance: 875 mil jóvenes dejaron de cobrar Progresar, cerca de 400 mil personas fueron excluidas inicialmente del ex Potenciar Trabajo, y su posterior cierre dejó a otras 900 mil sin esa transferencia. Los medicamentos distribuidos por el ex Remediar se redujeron un 58% (18 millones de tratamientos menos), a lo que se suman recortes en la cobertura de medicamentos del PAMI.
“La pobreza monetaria no contempla los cambios patrimoniales ni el uso de ahorros y endeudamiento como estrategias de manutención, estrategias que crecieron durante esta gestión. En el último tiempo, además, la morosidad familiar alcanzó niveles récord y mostró un carácter regresivo: es considerablemente mayor en créditos de bajo monto y billeteras virtuales, utilizados para financiar gastos de los sectores de menores ingresos”, concluyó la investigadora del IPyPP.